La transparencia dentro del diseño filogenético
Octubre 31, 2007 on 10:11 pm |Escrito por José Juan Garza
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Arquitecto: Foreign Office Architects (FOA)
Obra: Terminal Portuaria en Yokohama
El filósofo alemán Martin Heidegger define el término transparencia como la actividad no reflexiva, no pensante del ser humano, o en otras palabras, el estado primario de la actividad humana. Generalmente las tareas que hacemos en nuestra vida diaria no son realizadas con la totalidad de nuestra atención enfocada. De la misma manera tampoco nos adelantamos a los comportamientos que haremos posteriormente; las características anteriores distinguen la acción transparente de la acción racional. Sin embargo, es notorio que la atención dividida no limita la ejecución en algún sentido la hace menos alerta. La aplicación de la transparencia ontológica de Heidegger en la arquitectura ha sido una realidad para muchos arquitectos desde hace más de una década. El proceso generativo de propuestas arquitectónicas puede ser enriquecido llevándolo a un estado primario de la conciencia del proyectista y cuyo resultado sea un objeto transparente, donde su definición como haya sido dada por la evolución sistemática del método de diseño.

La conceptualización expresada anteriormente es llevada a la práctica mediante métodos de diseño informáticos representados diagramáticamente, y mediante un proceso evolutivo se manipula la información de una forma coherente y contextualizada al proyecto, y al finalizar se obtiene una posible solución objetual ejecutada metodológicamente transparente. El estudio conocido como Foreign Office Architects (FOA), conformado por Farshid Moussavi y Alejandro Zaera, entre otros arquitectos, han optado por esta mecánica que rompe el paradigma de diseño tradicional, convirtiendo los resultados en soluciones de vanguardia, tanto formal, configurativa y generativamente. Esta firma internacional se dio a conocer en la escena de la arquitectura gracias a su triunfo en el concurso para el diseño de la Terminal Portuaria en Yokohama en 1996, la cual fue terminada en el año 2002.
En Tokio se realizó una exposición donde los integrantes de FOA describieron sus proyectos como un proceso de filogénesis, una taxonomía basada en la clasificación de especies que se utiliza en las ciencias naturales. FOA se empezó a interesar en la filogénesis como un método factible para la organización y estructuración del conocimiento arquitectónico al notar que esta taxonomía se ha utilizado en la naturaleza para organizar las formas de vida o especies que al desarrollarse en un contexto determinado llegan a mutar; con éste método se logra rastrear a la especie y registrar los eventos por los que transita. La filogénesis se ha constituido como un elemento de organización, que pretende clasificar los proyectos en sucesiones de disposiciones espaciales, esencialmente formales. En contraste a ser un elemento meramente analítico FOA ha mencionado que existe un potencial productivo en la filogénesis que aún no han experimentado.
La acción transparente está presente en el proceso de FOA, ellos afirman: “No pretendemos tener una idea clara de a dónde vamos, no pretendemos manipular el resultado final, sino que únicamente queremos dirigir el proyecto más allá del momento temporal de clausura”. La metodología que utiliza FOA puede ser definida como la abstracción de una tipología y su transformación en una agrupación de relaciones topológicas o numéricas que pueden ser aplicadas después en circunstancias diversas, con el objetivo de accionar en un contexto local, y buscar nuevo potencial entre la tipología abstracta y las características específicas del sitio.
En este sistema de diseño en Yokohama la investigación constituye una pieza clave para el desarrollo arquitectónico del proyecto. La investigación y el proyecto son uno solo, y se debe de utilizar información obtenida en el primero para identificar el problema regente y poder genera exitosamente el segundo. Para que exista una continuidad es necesario que el proyecto sea visto pragmáticamente y que sea definido como otro nivel de investigación, que lleva a la solución y búsqueda de nuevas interrogantes. Esta idea hace lógica la unificación de la teoría y la práctica, por lo que para obtener un buen resultado es necesario mezclar estas etapas. En relación con lo anterior FOA afirma: “Estamos mucho más interesados en un proceso en el que la actualización del programa genere virtualidad, y suscite cuestiones que se pueden utilizar para desarrollar otras posibilidades de actualización de la práctica”.
La transparencia activa de Yokohama es inherente, y lo más importante es que su metodología sea práctica, funciona y un sistema experimental con un potencial infinito, porque mientras más se investigue a nivel informático más herramientas se adquieren y los procesos se enriquecen enormemente. La firma FOA es sólo uno de los grupos jóvenes que están utilizando este medio de acercamiento como medio principal creativo.
Le Cube Noir.
Octubre 30, 2007 on 12:41 pm |Escrito por Óscar Enríquez
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Martes, 30 de Octubre de 2007
Ubicado (como representando una ironía) en la colonia independencia de Monterrey Nuevo León, este cubo de lamina acanalada y cristal, alberga el trabajo de uno de los estudios de arquitectura de mayor impacto en el desarrollo urbano, habitacional y corporativo de la regia metrópoli.
Emplazado en un terreno de 814 m2 y construido en tan solo 36m2 de ellos, este cubo hace alarde de la expresión lineal primaria, su forma simple hace referencia a la abstracción inmediata que todo arquitecto tiene a la hora de entender un objeto, el reto programático consto básicamente en manejar cuatro módulos de 3 por 3 m subdivididos dependiendo de las necesidades de trabajo requeridas en determinado momento y utilizando uno de ellos para albergar los servicios del objeto, sus fachadas manifiestan un equilibrio fractal que se dice al igual que la planta dividido en cuatro, haciendo de pronto el gesto mas dinámico con el solidó y el vació, el interior y el exterior, lo cual juega un papel importante pues hacia la calle Serafín peña este cubo se cierra comportándose como un objeto que viajaba hacia alguna parte pero que aterrizo ahí por circunstancias de la vida misma, abriéndose hacia el predio actualmente con el único fin de iluminar pues aparte de piedras, tierra y el muro de un edificio al fondo (cuya expresión formal asemeja a la de una bodega), no ofrece mucho que ver. Como vecino inmediato figura el cubo 2, que viene a ser una evidente secuela en el aspecto compositivo de este Rubik hecho edificio, sin embargo este no nació como una emergente oficina de proyectos, sino como una exploración para vivienda seriada, que pretendía romper con los esquemas tradicionales del hábitat regiomontano resolviendo las necesidades básicas y funcionales de un departamento, con el mayor ahorro de espacio posible, planteando un crecimiento a futuro, y aunque no se desarrollo a una escala urbana, luce como una maqueta escala 1.1 de un ejercicio explorativo.

El cubo desarrolla numerosos productos de arquitectura mediante la dirección de Alexandre Lenoir quien luego nacer y desarrollarse profesionalmente en Lausanne Suiza viajo a Monterrey buscado diferentes plataformas de intervención dentro de un esquema tanto educativo (Tecnologico de Monterrey, CEDIM) como Urbano y social, los arquitectos Vicente Tapia, Ramón Garduza, y José Maria Pérez son los encargados de traducir, negociar, y discutir directamente las decisiones de la oficina así como de llevar a cabo su aplicación física en el equipo de trabajo, y es esto lo que resulta mas interesante en la atmósfera cúbica de este taller, pues se trata de un verdadero “work in process”, los teléfonos no paran de sonar y son todos los colaboradores los que están encargados de proponer, solucionar, ofrecer y ejecutar soluciones a los diversos clientes, proveedores y desarrolladores con los que se tiene relación, de la misma manera el equipo entero es requerido por Lenoir a la hora de romper con el papel en blanco e iniciar un proyecto, variando ejercicios dinámicos que van desde lluvias de ideas, y propuestas relámpago.
Aunque ni el cubo ni el trabajo que en el se desarrolla pretenden tener connotaciones directamente poéticas, resulta de sumo interés la sobriedad con la que se maneja la expresión de los proyectos, pues esta resulta de una lectura sincera del momento que actualmente viven los regios, el cual consta de un importante desarrollo empresarial, para lo que es necesario ofrecer soluciones practicas factibles, y apegadas al desarrollo constructivo que los edificios tendrán, es por ello que la gran aportación de Lenoir & Asociados radica en el detalle de las piezas que se proponen, así como en la cantidad de información que se le ofrece al cliente para que este comprenda lo que se esta haciendo con sus recursos, aun así, Lenoir, con un humor característico promueve la diversión en la arquitectura ya que por medio de esta se pueden encontrar soluciones de mayor intensidad espacial y formal, haciendo de este que para algunos no es mas que un prisma de base cuadrada, un cubo lleno de ideas.
PAGINA OFICIAL:
http://www.lenoir-asociados.com
FOTOGRAFIAS:
Óscar Enríquez
La dimensión onírica del chocolate
Octubre 23, 2007 on 12:38 pm |Escrito por José Juan Garza
| En General | 2 ComentariosArquitecto: Michel Rojkind (Rojkind Arquitectos)
Obra: Museo del Chocolate Nestlé, Toluca, Edo. de México
Arquitectura onírica, arquitectura de ensueño, esa es la tendencia a la que nos inclinamos hoy en día pensando en el “deber” y la necesidad perpetua de alcanzar la vanguardia, el afamado siguiente nivel. Esta tendencia se ha logrado a través del posmodernismo, luego a través del deconstructivismo y un revival funcionalista, sobre los cuales la mayoría de los arquitectos dirigen sus diseños en todo el mundo.
El Museo del Chocolate Nestlé, proyectado por Rojkind Arquitectos es, precisamente, una de las más recientes piezas de la arquitectura contemporánea –de perfil deconstructivista- aunque ha causado polémica. Este edificio se presenta elevado sobre el jardín, incluye un área de recepción y un teatro introductorio para los visitantes. Existe un túnel que se dirige hacia las zonas de producción en el interior de la fábrica y, al final del recorrido, hacia la tienda de chocolates y productos afines. En un intento fatuo por propiciar una arquitectura “al límite” llena de quiebres y elementos sorpresivos, Rojkind geometriza un gusano y lo viste de rojo, lo que aparentemente se piensa que hace gran gala de un alarde tanto proyectual como constructivo, pero finalmente aparece como un elemento fuera del contexto donde fue emplazado; sin embargo, la finalidad del proyecto se encuentra en una dimensión diferente, si observamos, Rojkind trata de crear una realidad diferente, como un portal a un mundo de ensueño donde se conozca empíricamente el recorrido que hace el chocolate, desde su producción hasta su venta. Por lo anterior, aún cuando este edificio se erige con un concepto y patrones fuera de las condiciones del sitio, el hecho de intentar crear una interfase con un mundo temático ya es válido teóricamente.

Es notorio que la arquitectura que profesa Rojkind se basa en el uso de elementos sugestivos con su génesis en el mundo 3D virtual y con metodologías de diseño que, mucho o poco, tienen que ver con la verdadera deconstrucción; siendo honesto, Rojkind es un arquitecto de impacto, de imagen, observa el mundo con ojos diametralmente diferentes. En conclusión, la arquitectura que no tiene un apego a la tierra donde es construida y bajo preceptos sólidos que la hagan funcionar armónicamente está condenada a desmoronarse y desaparecer en el olvido. El museo del chocolate tiene premisas muy buenas, pero una ejecución inaceptable, ya que se convierte en una escultura a escala urbana o peor, un llavero tamaño gigante, que puede ser colocado a placer en cualquier lugar y mantiene la esencia por la que fue creada.
Ohh Dios mío… ¿qué he hecho?
Octubre 16, 2007 on 7:00 pm |Escrito por Óscar Enríquez
| En General | No hay comentariosEscrito por Óscar Enríquez.
“Haré lo que mejor sé hacer, y si eso no es suficientemente bueno para colocarlo en el mercado pues niégalo” . Esta frase, dicha por Frank O. Gehry probablemente en una de sus múltiples conversaciones con el director cinematográfico Sydney Pollack, engloba perfectamente la teoría de éste al que no me atrevo a llamar arquitecto, (desde una perspectiva académica o educativa en la que la manipulación de los espacios debe estar justificada por una serie de elementos que hemos venido heredando desde el surgimiento de la arquitectura moderna) pero al que si me atrevo a llamar artista (desde una visual no contaminada por las numerosas reglas de nuestra profesión). Y es que el sólo ver imágenes de esta plástica de edificios a la “Tim Burton” es toda una experiencia de referencia inocente aquella en la que la materia esta constantemente en estado de transformación expandiendo los sentidos por medio del desconocimiento o la negación de los paradigmas educativos de una sociedad, esta forma de vida se resume en el Guggenheim en Bilbao España el cual fue proyectado desde un rol poco educativo y muy emocional, en el que el diseñador hacia lo que sentía en cada trazo sin miedo a nada. El Museo Guggenheim se desplanta en un terreno de 32 mil 500 m2 al lado del rió Nervion y dialoga con su vecino el Puente de la Salve, el cual cumple la tarea de ser una de los principales accesos a la ciudad de Bilbao. La geometría (que en este caso lo es todo) se compone de una intensa y contrastante relación entre volúmenes ortogonales cuyo revestimiento es expuesto en cantera, y otros orgánicos forrados en titanio. El vestíbulo resulta el área mas importante, pues no sólo interconecta las áreas de exposición, sino que se desenvuelve como la pieza más sincera de la obra al exponer internamente la plástica retorcida del exterior sin caer en lo escenografito. En cambio, las galerías se viven como sistemas funcionalistas para el óptimo manejo de las figuras artísticas, absteniendo al espectador de vivir esa locura que se vio previamente en la plaza publica.
Se dicen muchas cosas sobre el proceso creativo del Guggenheim, lo cual resulta muy interesante ya que el edificio es un motor interpretativo en las personas. Y es que mientras para los ciudadanos de Bilbao el producto no es más que un buque que navega románticamente por el rió, para algunos artistas –como Richard Serra o Claes Oldenburg– se trata de una escultura urbana que espera albergar otras esculturas en su interior generando lo que se podría llamar como macrocosmos y microcosmos, situación que a mi manera de ver refleja el modo en la que están hechos los elementos naturales que habitamos, (es decir) todo lo que muta en el universo contiene algo en su interior que necesariamente es referente al elemento que lo alberga para poder desarrollar su existencia, (siempre encontraremos mundos dentro de otros mundos), mientras que para Juan Ignacio Vidarte (actual director el museo) se trata de un “objeto que llegó del espacio exterior pero hace miles de años”. Para mí es una bailarina de ballet que se comienza tímida una rutina soltandose poco a poco hasta el clímax (el vestíbulo) de una pieza musical; para Frank no es más que el sentimiento expuesto a través del movimiento, y es así como lo diseñó totalmente libre de cualquier miedo al fracaso, sin preocuparse por los retos estructurales venideros, regalándonos una verdadera joya de la arquitectura contemporánea.
Gehry logro liberarse de las “limitantes” de la arquitectura esas que dicen molestarlo tanto, y es el gran merito que obtiene al diseñar el Bilbao sin embargo es esto lo que también parece haber matado su creatividad pues obtuvo un nuevo enemigo (el mismo) , como narra en el documental Bocetos de Frank Gehry donde afirma que no tenía muchas expectativas del proyecto y es justo después ver el “boom” que causó el edificio en los medios publicitarios que lanza una pregunta en pro de su sabiduría al viento, “Ohh Dios mío… ¿Qué he hecho?” Hoy entiendo su pregunta, pues a causa del Bilbao, Gehry se ha dedicado a autocopiarse como si se le hubiese agotado la creatividad carente de una evolución y sin nuevos planteamientos. Probablemente sea todo lo que nos pueda dar, aunque sigo teniendo esperanzas de que un día nos vuelva a sorprender cancelando su “trademark” y nos deje de testamento la seriedad de la innovación y no la innovación seriada.
