Santuario

Diciembre 21, 2007 on 4:25 pm |

Escrito por José Juan Garza

| En General |

Arquitecto: Bernard Tschumi                                          

Obra: Nuevo Museo de la Acrópolis, Atenas, Grecia

 

Los fundamentos de la arquitectura griega aún hasta nuestros días son venerados como la expresión última de la perfección material y proporcional en un edificio; los conceptos básicos de orden, ritmo, proporción, simetría, etc. se manifiestan y logran un efecto de belleza inherente más allá de su compresión estética, y casi como un enunciado paradójico es ahí donde la lógica matemática afecta al juicio relativo o la percepción de belleza. La prueba irrefutable del efecto soberbio que tiene la línea griega es la concepción de un nuevo museo para el conjunto de la acrópolis, donde se pueda perpetuar el legado greco-romano y la dicotomía de un edificio objetual -aparentemente anacrónico y a la vez un diálogo temporal -se haga presente.

   

La elección del área de emplazamiento dentro del conjunto de excavaciones Makriyanni cerca de la Acrópolis fue tema de polémica de sobremanera, siendo esta situación realmente difícil para el desarrollo de este museo. Indiscutiblemente, la localización del museo podría cambiar y no resultar tan ofensiva para la memoria o el estado de las ruinas; sin embargo, siendo Bernard Tschumi el proyectista, uno de los más reconocidos teóricos la arquitectura actual, no tengo dudas en reconocer que el criterio que ha utilizado es el de mayor respeto a la historia y a la memoria colectiva que puede haber, y que su solución no sólo tiene la intención de ser un marco para la historia, sino un eco de ella; el tiempo y el espacio se funden y permiten el pasado ser uno con el presente mediante la reinterpretación del pasado que realiza Tschumi en este museo.

    

El museo se define como dos prismas trapezoidales puros que emulan al orden y ritmo clásico griego en su exterior, y un prisma de cuadrangular cristal superpuesto que permite una visibilidad envidiable hacia el conjunto de la Acrópolis, además de disfrutar de la exhibición de esculturas en ese nivel. De acuerdo al propio Tschumi, las restricciones del sitio son estimuladas por tres conceptos regentes que dejan entrever una oportunidad arquitectónica y ofrecen un museo simple y preciso, con la claridad matemática y conceptual de la antigua Grecia; estos conceptos son la luz, el movimiento tridimensional y el tectónico-programático.

    

Las condiciones de este museo giran entorno a la luz, todos sabemos que la luz en Atenas difiere a la de Barcelona, Londres o cualquier otro lugar, por lo que este edificio se define como un escaparate pletórico de luz, óptimo para presentar esculturas y sus espectadores puedan observar claramente sus detalles; de la misma manera, el edificio gracias a la luz se convierte en un “susurro” metafórico –en contraste con los grandes “gritos” de los museos modernos, como el Guggenheim de Bilbao- que se mimetiza con su contexto. El movimiento del recorrido se convierte en un factor de vital importancia para el entendimiento del proyecto; mediante esa circulación tridimensional a través de las rampas que conectan los diferentes niveles del museo se puede disfrutar de las exhibiciones desde la excavación, las piezas de mármol del Partenón, y por supuesto el período romano. El excelente manejo del espacio y tiempo es precioso, y por lo tanto el recorrido es claro y perfectamente entendible, es axiomático que el edificio guía la circulación directamente. De manera singular, la base de la tectónica del diseño del museo está basada sobre su programa, el alojamiento y distribución de las áreas es lo que origina la forma que se manifiesta en este proyecto.

Concretamente, el objetivo del maestro Tschumi es la culminación de un museo que permita al espectador hacerse parte del lugar, y proveer un contexto para la asimilación de la historia, características y el legado del conjunto del Partenón propiamente. Personalmente, encuentro este museo muy académico y teórico, pero que al final su ejecución expresa una forma sugestiva que obedece a la más pura función y la mimetización con su contexto, lo que en la mayoría de las veces no es viable en la arquitectura contemporánea. Las ordenanzas y conceptos de este auténtico santuario son tan antiguos que se remiten a la época a la cual este edificio trata de ser un espejo, y por lo tanto este edificio únicamente se convierte en un asistente más que ha sido fundado mediante el dominio magistral de la abstracción de los ideales greco-romanos arquitectónicos en nuestro presente. 

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