La Sombra del Sol
Febrero 25, 2008 on 4:53 am |Escrito por Andrei Vásquez
| En General | No hay comentariosMario González Suárez
Editorial Almadía, 2007, 147 PP.
De la total oscuridad, poco a poco, comienzan a brillar palabras. Las voces que las emiten, pertenecen a los sobrevivientes de una catástrofe dentro de un centro comercial. Los lectores presenciamos la puesta en escena de una obra llamada “El Meteorito”, cuyo eco coquetea con la farsa filosófica de Pirandello. Los diálogos avanzan ágilmente hacia la construcción de personajes sólidos, cada uno, la alegoría de una forma de entender el mundo; así pues, González Suárez nos enfrenta a las distintas reacciones ante un momento decisivo, ante el desastre material y la crisis colectiva que se deriva. Ahí donde el ser humano contemporáneo se siente más seguro, el centro comercial, se ha derrumbado; toda certidumbre puede desmoronarse. Una embarazada enceguece y busca la protección más cercana, otra mujer se cuestiona todo e intuye una revelación impresionante, el gerente del centro comercial se aferra al sistema al que pertenece y defiende los intereses insensatos de su empresa a niveles absurdos, un empleado inconforme busca la básica supervivencia a sabiendas del nuevo orden de las cosas, un alcohólico busca ayudar y sólo encuentra botellas; y un adolescente calla, obedece, contempla.
Sin embargo, González Suárez, digámoslo, de una imaginación potente, no sólo se encajona en el predecible conflicto entre sus contrastantes personajes, sino que dibuja la causa de la catástrofe con tonos insospechados, y deja moverse a cada cual en su propia búsqueda, como si fueran intérpretes improvisando sobre el escenario de su conciencia. A grado tal que, hacia la resolución de la obra, el mismo autor, dejándose llevar por la pluma, o el teclado, parece igual de impresionado que sus lectores; e igual de dirigido que sus personajes, por una entidad inquietante: el director de la puesta en escena.
La destreza con la que avanza la acción es tal, que cuando uno vislumbra el final, el libro ya ha terminado. González Suárez, autor también de Nostalgia de la Luz (Tusquet, 2003), se toma con sentido del humor, y sin aprehensiones, los riesgos de su narrativa.
El erotismo de Bataille
Febrero 12, 2008 on 2:35 pm |Escrito por Franco Félix
| En General | No hay comentariosISBN: 9788483830376
Número de páginas: 289
Autor: Bataille, Georges;
Editorial: Tusquets
Expulsado del movimiento surrealista por el pesado de Jean-Paul Sastre debido a su inclinación hacia el misticismo, Georges Bataille (Puy-de-Dôme, Francia, 1897-1962) fue uno de los escritores más importantes de su generación. Michel Foucault, Philippe Sollers y Jacques Derrida, son sólo algunos nombres de quienes en la actualidad se vieron influenciados por su obra. Sin duda, se trata un personaje excitante que estuvo envuelto en la censura por sus descabelladas intenciones de generar una nueva religión, cuya sociedad secreta “Acéfala” promovía el sacrificio humano. Hay que decirlo, Bataille tenía la dislocada intención de ser sacerdote, de hecho, participaba en un seminario católico hasta que una epifanía en 1922 lo llevó a la apostasía. A veces hay que agradecer este tipo de traiciones, a estas renuncias que provocan en las personas una lucidez que la fe no te otorga.
Con Pierre Klossowski, André Masson, y Paul Delvaux, surrealistas de corte tardío o renegados del movimiento, más ligados al expresionismo abstracto, Bataille empieza a explorar el tema del erotismo. Un erotismo que discrepaba del pensamiento lacaniano que sentenciaba que no había tal sino la sexualidad.
A propósito de este escritor francés tan imprescindible y provocador, la editorial Tusquets reedita el libro, en la colección Fábula, de Bataille El erotismo, un ensayo primordial de 289 páginas escindido entre la sensualidad y el misticismo. En la capitulación de este libro se puede apreciar a leguas la preocupación de su autor por la profundidad filosófica adherida al erotismo y que sin duda nos enfrente como humanos ante nuestra animalidad. Raya en estrecha relación que existe entre el amor, la pasión y la muerte, el significado de la transgresión o la turbadora relación entre la santidad y la voluptuosidad. Este libro es de los más importantes y sus distintos estudios a lo largo de sus páginas ponen sobre la mesa tópicos demasiado actuales que nunca dejarán de hacer eco en la psique humana, el erotismo es inherente al hombre, no hay de otra.
[El ser humano] constantemente se da miedo a sí mismo. Sus movimientos eróticos le aterrorizan. (…) No pienso que el hombre tenga la más mínima posibilidad de arrojar un poco de luz sobre todo eso antes de dominarlo, dice Georges Bataille en el Prólogo de este ensayo. En ella, su autor nos descubre que ese «algo» que tanto teme el hombre, su «animalidad o exuberancia sexual», es precisamente aquello «por lo que no podemos ser reducidos a cosas», mientras que es nuestra «humanidad» en su actividad específica, el trabajo, lo que tiende a cosificarnos.
Prisión Perpetua
Febrero 3, 2008 on 3:12 am |Escrito por Andrei Vásquez
| En General | No hay comentariosRicardo Piglia
Editorial Anagrama 2007
De nuevo recomendaremos a este autor. Me pregunto por qué se ha convertido en una figura recurrente de esta generación de lectores. Leer a Ricardo Piglia, argentino nacido en 1940, quizás sea un buen lente para acercarse a la literatura latinoamericana actual, pero también deberíamos comenzar a exigirle el gran libro que no deje lugar a dudas.
Sin embargo, con este nuevo libro, que en realidad escribió en 1988, nos confecciona de nueva cuenta sus ideas en torno a la memoria como fuente de creación y, a través de diversas formas literarias, nos narra dos relatos tan contundentes como difusos.
A partir de un diario de infancia, donde nos susurra su singular educación emocional y la formación de su esquema de pensamiento como creador, el lector rellena los huecos que deja el autor en una ficción posterior, un crimen pasional que cierra una multitud de líneas dramáticas y otras meramente reflexivas. En el segundo relato, basado en un diccionario maquilado por uno de los personajes para develar sus pistas, el lector redondea el misterio dejado por vagos recuerdos que un escritor, quizá el producto del diario del primer relato, tiene de una ciudad francesa. Es decir, ambos relatos exigen un esfuerzo del lector por completar o intuir las conexiones y los espacios en blanco. Lo cual provoca un nuevo nivel de goce, de disfrute, una invitación a la fiesta de las referencias literarias y los procesos de creación. Cosa no difícil de nombrar ahora, en el 2008, pero que hace veinte años, cuando Lengua de Trapo editó por primera vez este volumen, sonaba a días por venir.
Con la voz estimulante de conversador erudito que le conocecemos desde Respiración Artificial (1980), además de la sustancia de su prosa, su tono nostálgico de provincia argentina, su visión cosmopolita de la creación, y la capacidad de intriga que posee, heredada de su obsesiva lectura en torno a lo mejor de la novela policíaca universal, Piglia cierne en el misterio, una vez más, a su personaje favorito, el eje central de casi toda su obra: la literatura. La prisión perpetua.
Aún así, tengo la impresión de que Piglia, quizá, esté seguro de lo que nos debe como fieles lectores. Que más que redescubrimientos o pruebas de la perdurabilidad de su narrativa, permanecemos atentos a la llegada de su gran obra.
