La anarquía de Allen
Diciembre 7, 2007 on 4:54 pm |Escrito por Franco Félix
| En General |Regresa Woody Allen (Nueva York, 1935) a la narrativa en el género de cuentos con su más reciente título Pura Anarquía (Mere Anarchy, 2007). Un libro que suma a su extenso catálogo Editorial Tusquets en la colección Andanzas. 187 páginas del humor inigualable y torcido del neoyorquino autor de cintas como La provocación (Match Point, 2005) y El sueño de Cassandra (Casandra’s dream, 2007) logran que el lector devore este libro tan divertido. La traducción está a cargo de Carlos Milla Soler.
Los relatos de Pura Anarquía son minificciones que rozan en la cinematografía virtual, es decir, uno no puede dejar de imaginarse a Woody Allen flotando por la ciudad de Nueva York en “Errar es humano; flotar, divino”, el cuento que abre el libro. Inevitablemente –virtud o defecto en el autor- su imagen es la figura central de las distintas narraciones, la imagen hilarante del cineasta se esparce en todo el libro. Los escenarios, en su gran mayoría descubren el lado oscuro de la luna en el mundo del cine y el arte. Los personajes están condenados al fracaso en todo momento, están desprovistos del heroísmo patético de las historias actuales. Los personajes de Allen no son antihéroes tampoco, sino simples convocados al absurdo beckettiano que –segurísimos de su gran calidad como actores o escritores- se estampan contra una realidad superficial y encantadoramente realista.
Uno de mis relatos favoritos “Cantad, Sacher Tortes”, un cuento breve, como todos, donde uno de los protagonistas le cuenta al otro la posibilidad de hacer un musical que cambiará concepción del teatro en Broadway: Alma Mahler llevándose a la cama a la mitad del mundo artístico de su época. Los pobres machos beta, artistas que Mahler se devoró son Gustav Klimt, Egon Schiele, Stefan Sweig, Oscar Kokoschka, Walter Gopius, Franz Werfel, Adolf Loos, Karl Popper, Ludwing Wittgenstein, entre otros a los que se cepilló la compositora y pintora –que no está de más decirlo de paso- era esposa del gran compositor Gustav Mahler. No es de otro mundo el dato de esta tipaza que se alimentaba de los artistas, en gran parte de este relato de Woody Allen hay cosas muy ciertas, como ejemplo está la perdición de Kokoschka, su arribo a la locura, por el desplante final de Alma Mahler.
Algunos de los textos en este libro habían sido publicados en el New Yorker y en el New York Times, de hecho, algunos epígrafes están basados en noticias que ocurrieron entre el 2000 y el 2007, notas bastante rarísimas, casos extraños de la cepa de los temas a los que recurre Allen en sus largometrajes o en sus distintos libros. Con estos relatos, el autor nos entrega su cuarto libro de cuentos, algunos ya publicados por la misma editorial Tusquets en una compilación bajo el título de Cuentos sin plumas (2001). La misma editorial tiene cerca de 20 libros más de este autor quien explora los géneros del teatro y la narrativa en sus distintas publicaciones, entre ellas el guión cinematográfico.

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